The Aftersound es una propuesta artística dirigida a festivales, clubes de jazz y espacios culturales que buscan un formato capaz de ir más allá del concierto convencional: música en vivo, teatro físico, texto original y una construcción escénica centrada en la vida interior del artista.
Creado por Andrei Slăvuțeanu, con Alexandru Pribeagu en el centro de su dimensión teatral, el proyecto parte de una pregunta sencilla y poderosa: ¿qué le ocurre a un músico antes de entrar en escena, durante el concierto y después de que los aplausos se han apagado?
The Aftersound no es un concierto al que se le añade teatro. Tampoco es teatro acompañado por música en vivo. Es un encuentro cuidadosamente construido entre músico, actor y público, en el que el jazz se convierte en materia dramática y el teatro en una forma de escucha.
Para programadores de festivales y clubes de jazz, el proyecto ofrece una ventaja clara: puede funcionar en distintas configuraciones musicales sin perder su identidad. Puede desarrollarse con un trío o cuarteto local, con una formación invitada o con un músico de perfil internacional. Su estructura permite que el espectáculo se adapte de una ciudad a otra y de una escena a otra, conservando la misma arquitectura: música en vivo, presencia física, texto original y tensión escénica.
Otro elemento importante para el circuito internacional es su flexibilidad lingüística. The Aftersound puede presentarse en rumano, inglés, español o francés, según el público, el país, el festival y el contexto cultural de la programación. Esta movilidad lo hace adecuado tanto para escenas locales como para festivales internacionales, clubes de jazz, institutos culturales y programas curatoriales transfronterizos.

La versión barcelonesa, desarrollada en diálogo con el Carlos Sarduy Trio, confirmó esta dirección. El encuentro con un músico de la fuerza de Carlos Sarduy mostró que el espectáculo puede respirar internacionalmente y encontrar su lugar de manera natural en espacios donde el jazz se escucha no solo como ejecución musical, sino como experiencia viva.

En el centro del proyecto está Alexandru Pribeagu, un actor que no “interpreta” el jazz ni imita al músico. Su presencia no explica la música, sino que abre a su alrededor un espacio humano: la espera, la exposición, la fragilidad, el control, el cansancio, la soledad y el silencio después de la última nota. El cuerpo del actor se convierte en el lugar donde el público puede intuir la parte invisible del concierto.

El concepto y los textos de Andrei Slăvuțeanu dan al espectáculo dirección e identidad. El texto no viene a explicar el jazz ni transforma la música en una metáfora cómoda. Crea el marco en el que el músico real, el actor y el público pueden entrar en una relación de tensión, cercanía y memoria.
Para un club de jazz, The Aftersound puede programarse como una noche especial, con un perfil distinto al de un concierto estándar. Para un festival, puede funcionar como un evento de cruce entre concierto, teatro y performance contemporánea. Para un espacio cultural, puede convertirse en una experiencia íntima e intensa, accesible a públicos interesados en el jazz, el teatro, la literatura y las formas escénicas híbridas.
El espectáculo no requiere una infraestructura compleja. Necesita buenos músicos, un espacio que permita la cercanía entre el público y la escena, un actor con verdadera presencia y una atmósfera en la que la escucha forme parte de la experiencia. Esta movilidad lo hace adecuado para festivales, clubes, showcases, noches temáticas y programas culturales internacionales.
The Aftersound ofrece al público no solo un concierto, sino acceso a aquello que un concierto suele dejar fuera de escena. No solo la música en su momento de brillo, sino también el ser humano antes de la aparición pública y después de salir de la luz. No solo el sonido, sino lo que permanece de él.
En un paisaje cultural donde muchos formatos se repiten, The Aftersound aporta una propuesta clara: un espectáculo móvil, elegante e intenso, destinado a escenarios que quieren ofrecer a su público algo más que una noche de música. Un formato en el que el jazz permanece vivo, el teatro no se convierte en explicación y el público entra en la zona invisible del acto artístico.
The Aftersound es un espectáculo sobre el músico, la escena y aquello que sigue actuando después de la última nota. Para festivales y clubes, es una invitación a otra forma de experiencia en vivo: una experiencia en la que el jazz no termina cuando el concierto parece haber concluido.
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