5.3 C
București
joi, noiembrie 5, 2026

The Aftersound en Barcelona: donde el jazz empieza a pensar en escena

Con el Carlos Sarduy Trio, Alexandru Pribeagu y un concepto firmado por Andrei Slăvuțeanu, The Aftersound pasó en Barcelona del territorio de la idea al de una forma artística reconocible: un concierto escénico de jazz y teatro, construido no alrededor del efecto, sino de la tensión entre el sonido, el cuerpo y aquello que permanece después de los aplausos.

Hay espectáculos que se apoyan en la música, y hay espectáculos que utilizan la música para decorar su propia arquitectura teatral. The Aftersound no encaja cómodamente en ninguna de esas categorías. Concebido por Andrei Slăvuțeanu, el proyecto parte de una pregunta menos visible, pero esencial: ¿qué le ocurre a un músico antes de entrar en escena, durante el concierto, después del concierto y, sobre todo, cuando el sonido ya no pertenece a la sala?

En Barcelona, el encuentro con el Carlos Sarduy Trio dio a esa pregunta un peso concreto. No fue solo una colaboración musical, ni una aparición añadida a un proyecto teatral. Fue la prueba, en tiempo real, de una forma híbrida en la que el jazz no acompaña al teatro y el teatro no explica el jazz. Ambos se tocan, se contradicen, a veces se dejan en paz —y precisamente de ahí nace la tensión que vuelve reconocible al proyecto.

Carlos Sarduy aporta a esta fórmula mucho más que la autoridad de un músico. Su presencia posee ese tipo de naturalidad escénica que no necesita justificarse. A su alrededor, la música no funciona como fondo, sino como territorio. La trompeta no ilustra un estado: lo produce. Y el trío no sostiene una historia desde fuera, sino que pasa a formar parte del mecanismo interior del espectáculo. En ese punto, The Aftersound encuentra una de sus diferencias fundamentales frente a las formas habituales del concierto dramatizado: el músico no es un pretexto, sino el centro vivo de una investigación.

Carlos Sarduy no aparece en The Aftersound como un invitado de prestigio, sino como una de las fuerzas capaces de fijar definitivamente la identidad del proyecto. Hay músicos que tocan de manera impecable, y hay músicos que cambian la temperatura de un escenario con su sola presencia. Sarduy pertenece a esta segunda categoría. En su manera de entrar en la música hay una nobleza sin demostración, una libertad que no busca impresionar, pero que reorganiza todo lo que la rodea: el actor, el silencio, el público, el espacio.

Para un proyecto como The Aftersound, el encuentro con Carlos Sarduy no es un episodio exterior, sino una validación artística. Su trompeta aporta exactamente la materia viva que el espectáculo necesita: tensión, respiración, riesgo, memoria. El sonido no viene a llenar los vacíos, sino a hacerlos visibles. En diálogo con Alexandru Pribeagu y con los textos de Andrei Slăvuțeanu, Carlos Sarduy se convierte no solo en el músico de la noche, sino en uno de los personajes profundos del espectáculo: un artista que no explica el jazz, sino que lo deja suceder, con toda su belleza y su inquietud.

Alexandru Pribeagu no entra en este espacio como un actor que “interpreta” el jazz. Ahí se encuentra, quizá, uno de los mayores aciertos del proyecto. Su cuerpo no imita al artista, no traduce la música en gestos explicativos, no coloca teatro encima del concierto. Construye una presencia intermedia: un hombre atrapado entre la espera, la exposición, la fragilidad, el orgullo, el silencio y la memoria inmediata del sonido. Lo que hace Pribeagu pertenece a una zona rara, difícil de clasificar: teatro físico, pero sin demostración; interpretación, pero sin retórica; presencia escénica, pero sin exceso.

El concepto y los textos firmados por Andrei Slăvuțeanu mantienen el proyecto lejos de la trampa de una poetización fácil. The Aftersound no intenta convertir el jazz en una metáfora cómoda. No habla de la “magia de la música”, de la “emoción de la noche” ni de otras fórmulas que llegan agotadas antes incluso de pisar el escenario. Su apuesta es más precisa y más dura: la soledad del artista dentro del acto público. El momento en que el público aplaude, pero el artista se queda con algo que no puede entregar a nadie. La diferencia entre lo que se toca y lo que se consume dentro de quien toca.

Barcelona funcionó, en este sentido, como una prueba de madurez. Sacada de su contexto local y puesta en contacto con un músico de la fuerza de Carlos Sarduy, la fórmula demostró que no es solo una buena idea sobre el papel. Tiene respiración, tiene movilidad y puede adaptarse a los espacios donde el jazz se escucha de verdad: clubes, festivales, escenarios íntimos, lugares donde la cercanía entre artista y público no es un artificio, sino una condición.

La fuerza del proyecto nace precisamente de su negativa a simplificarse. No es un concierto con inserciones teatrales. No es teatro con música en vivo. No es una performance en el sentido cómodo de la palabra. Es una construcción escénica en la que cada elemento debe conservar su libertad: el músico no debe ser domesticado por la dramaturgia, el actor no debe ser absorbido por el concierto, el texto no debe convertirse en explicación y el público no debe recibirlo todo ya interpretado.

En un mercado cultural en el que muchas fórmulas se apresuran a definirse mediante etiquetas, The Aftersound apuesta por una identidad más arriesgada: la de permanecer entre formas, pero con una dirección clara. Y el encuentro barcelonés, junto al Carlos Sarduy Trio, confirmó precisamente esa posibilidad. El proyecto puede circular. Puede entrar en diálogo con músicos distintos, ciudades distintas y públicos distintos, sin perder su centro.

Lo que queda después de Barcelona no es solo el recuerdo de un concierto. Es el esbozo sólido de un espectáculo que ha encontrado su lenguaje. Un espectáculo sobre el jazz, pero no solo sobre el jazz. Sobre la escena, pero sobre todo sobre aquello que la escena nunca puede mostrar hasta el final. Sobre el artista que entra en la luz y sobre la parte de él que permanece, inevitablemente, en la sombra.

The Aftersound empieza allí donde el concierto parece haber terminado. Allí donde el sonido ya no se oye, pero sigue trabajando.

Acesta este un site cu caracter informativ și educativ . Publicam aceste informații pentru cunoștințele culturale ale publicului. Dacă doriți să eliminăm o postare sau să facem modificări, vă rugăm să ne contactați. Nu intenționăm încălcarea dreptului de autor.

Cele mai noi

Din aceeasi categorie